En un exchange centralizado, compradores y vendedores se cruzan en un libro de órdenes. La mayoría del trading on-chain funciona distinto. Un liquidity pool guarda una reserva de dos tokens, y una fórmula fija el precio según la proporción entre ellos. Cuando swapeas, agregas de un lado y sacas del otro, y el precio se desplaza por la curva. Quienes aportaron los dos tokens ganan una parte de la comisión de cada trade.
El pool también es donde vive la vendibilidad de un token. Si el pool es profundo, puedes tradear en tamaño sin mover mucho el precio. Si es delgado, una sola venta puede hundir el precio. Por eso un token casi sin liquidez en pool es frágil sin importar qué tan bien se vea.
También es el mecanismo detrás de un rug pull. Quien controla los fondos del pool puede, en un pool sin bloquear, retirarlos y terminar el trading en una transacción. La liquidez bloqueada y un pool distribuido son lo que separa un mercado durable de una trampa.